martes, 6 de junio de 2017

Un cuadro en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla.




Hace unos días, en una visita al Rectorado de la Universidad de Sevilla, reparé en algunas obras pictóricas que están colgadas en las paredes del Paraninfo de dicha universidad. Me llamó la atención esta obra que os presento hoy que lleva el título de "Cristo y la Virgen como protectores de la infancia".

La obra fue realizada por Esteban Márquez de Velasco (en el anverso del cuadro se puede ver la firma Stephanus Marquz. de Velasco) en 1694 y fue concedida a la universidad sevillana mediante concesión real, siendo colocada en el Colegio Seminario de San Telmo de la Calle Laraña, de donde se trasladó a su ubicación actual.

El cuadro, de estilo barroco, representa una escena en la que aparece Cristo acompañado de algunos hombres que entregan ropa y comida a unos niños y a la derecha está la Virgen está la Virgen con otros niños que llevan los símbolos de la Letanía Lauretana.

El cuadro mide casi cinco metros de largo por tres metros treinta y siete centímetros de alto.

lunes, 29 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (6): el Muro del Coro.





A los pies de la nave del templo nos encontramos con muro en el que destaca una gran reja en el centro que separa dicho templo de las estancias propias del convento.

Por encima de esta reja podemos ver un crucificado, obra del siglo XVII que proviene del Convento de Santa Clara. A Ambos lados hay dos cuadros. Por un lado "Escenas franciscanas" y, por otro, "Los mártires franciscanos del Japón".










martes, 23 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (5): el Muro de la Epístola.




Frente al muro del Evangelio nos encontramos con un poblado muro de la Epístola.  Existen varios retablos y algunos azulejos. Entre ellos destaca el retablo dedicado a San Antonio de Padua, flanqueado la verja que separa la nave del presbiterio y una puerta que nos lleva hasta dependencias interiores de la iglesia, que se atribuye al taller de Pedro Roldán y es obra del siglo XVII.


Junto al retablo de San Antonio nos encontramos este azulejo en el que la Hermandad de los Negritos nombran Camareras Honorarias Perpetuas a las Hermanas Clarisas de este Monasterio.


De la misma época que San Antonio de Padua es el retablo de la Inmaculada, aunque la imagen allí expuesta es una obra del siglo XVIII, relaciona con el taller de Pedro Duque Cornejo. Sobre este retablo hay un altorrelieve de San José y el Niño que sigue el modelo del taller de Pedro Roldán.


Sobre el muro podemos ver un azulejo, semejante a otro que hay en el muro exterior del templo, donde se hace mención al hecho de que esta iglesia de Santa María de Jesús ha sido declarada sede de la Orden Ecuestre de la orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén.


Junto al retablo de la Inmaculada nos encontramos otro más pequeño dedicado a San Pancracio. Este retablo, de escasa calidad artística, es, sim embargo el más visitado de la iglesia, formándose los lunes auténticas colas para rezar ante el santo.


Finalmente, en el muro de la Epístola nos encontramos con el retablo de las Ánimas, realizado por Asensio de Maeda y Juan de Oviedo en 1587. La representación de las ánimas es posterior a su creación, siglo XVIII. En el centro muestra un relieve escultórico de Cristo camino del Calvario. En la parte superior aparece el Padre Eterno.





sábado, 20 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (4): el Muro del Evangelio.




La entrada al templo se hace por la calle Águilas, una calle que corre paralela al muro del evangelio. La portada pétrea, que enmarca una gruesa puerta de madera, da paso a un estrecho zaguán flanqueado por una enorme puerta de doble hoja. En una de ellas se abre el hueco de la puerta pequeña de acceso en el que podemos ver el detalle de la foto superior.


La nave de la iglesia es rectangular, única y sin capillas laterales. Adosados a los muros podemos ver algunos retablos menores protegidos por unas mamparas vítreas. En el muro del Evangelio existen dos en el espacio existente entre la puerta y el presbiterio. En la foto de arriba vemos el retablo de Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, con las dos figuras santas insertas en un conjunto de estilo barroco. Está coronado con un relieve de Santa Rita de Casia vestida con el hábito de las monjas agustinas.


En la foto inferior distinguimos a San Andrés portando la cruz en aspa que tanto le caracteriza simbolizando el momento de su martirio, obra de finales del siglo XVII.

viernes, 19 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (3): el Presbiterio.





La nave de la iglesia está separada del retablo mayor y del presbiterio por una cancela de hierro que ocupa todo el ancho de la misma. A ambos lados del presbiterio podemos ver un zócalo cerámico en tonos blancos, azules y amarillos datados a finales del siglo XVI y adjudicados a Alonso García. EL zócalo representa unos motivos alternos de clavo y punta de diamante que se superponen sobre guirnaldas y cenefas geométricas.


Por encima de los zócalos, y hasta el techo de la iglesia, existen unas pinturas murales muy deterioradas que representan temas monacales y a cuatro arcángeles, dos por cada uno de los muros.


En la parte superior de cada muro existe una ventana que permite la entrada de la poca luz natural que penetra en el templo. Estas ventanas están flanqueadas por ambos lados por las imágenes antes mencionadas.


En el muro de la epístola podemos ver un retablo extraño, un nazareno de talla completa que lleva el sobrenombre de Cristo del Perdón, que fue recompuesto por Cipriano Eugenio Ruiz a partir del antiguo retablo de la Virgen del Valle perteneciente a la Orden Tercera.

Llama la atención el techo de madera con muestras del arte mudéjar dando uso a unas lacerías y unos bellos mocárabes.


En el frontal del altar existen unas paños de azulejos que se trasladaron desde uno de los locutorios del desaparecido Convento de Santa Clara. En ellos se representa a Santa Clara, San Juan Bautista, San José con el Niño, San Francisco de Asís y la Inmaculada.


jueves, 18 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (2): el Retablo Mayor.




El retablo mayor de 1690 de Cristóbal de Guadix es todo un ejemplo del barroco sevillano. Fue realizado en madera de pino de Flandes y el concepto artístico está plenamente impregnado de aristas barrocas. A pesar de tener más de tres siglos de existencia, la conservación del mismo es muy buena.


Las esculturas y relieves son de Pedro Roldán excepto la imagen que lo preside, la Virgen cambiando los pañales al Niño que se atribuye a Luisa Roldán en una fecha anterior a la del propio retablo.


En el vemos cómo cuatro columnas salomónicas de seis espiras decoradas con pámpanos separan las calles laterales de la central.

La iconografía del retablo mayor se centra en la Orden Franciscana, titular del templo. En él se encuentran San Francisco de Asís portando el crucifijo y por encima el busto de San Miguel con la balanza y la espada (foto de arriba) y en el lado derecho Santa Clara portando el ostensorio con el que espantó a los sarracenos y el busto de Santa Catalina con la rueda de su martirio (foto de abajo). Se cree que estos dos bustos pudieron salir de las manos de Luisa Roldán.


En el ático hay un relieve de la Natividad de la Virgen obra de Pedro Roldán y a ambos lados las imágenes de San Juan Bautista y San Juan Evangelista y en el remate el escudo de la Orden de Santa Clara.

En el banco se sitúa el Sagrario de plata con incrustaciones en marfil que realizó el orfebre Manuel Domínguez en 1967 estando flanqueados por dos figuras que representan a San Buenaventura  y San Antonio de Padua.


miércoles, 17 de mayo de 2017

La Iglesia del Convento de Santa María de Jesús (1): la Portada.




Un convento que pasa desapercibido. En el número 22 de la calle Águilas, a medio camino entre la Plaza de Pilatos y la Plaza de la Alfalfa, un pórtico monumental de piedra destaca sobre unos muros gruesos que se extienden a lo largo de gran parte de la citada calle. Junto a esta entrada nos encontramos un azulejo con la imagen de San Pancracio, un santo muy venerado por los sevillanos y que tiene su adoración especial cada lunes.


Por esta razón, esta iglesia de una sola nave, que pertenece a la Congregación de Franciscanas Clarisas desde los primeros años del siglo XVI y cuyo nombre formal es de Iglesia del Convento de Santa María de Jesús, es más conocida con el sobrenombre de la Iglesia de San Pancracio.


Fue en 1498 cuando el Papa Alejandro VI concedió a Don Álvaro de Portugal el permiso para la fundación de un monasterio según la regla de Santa Clara, permiso conservado en una bula plomada con hilos de color rojo y amarillo que se conserva en ella archivo del convento.

El convento fue fundado en el año 1502 cuando Don Álvaro recibió el permiso del Cardenal Cisneros para fundarlo y comprar unas casas de la colación de San Esteban a la condesa de Haro, aunque no sería hasta unos años después cuando se contrató el levantamiento de la iglesia, la zona de las habitaciones y el refectorio al arquitecto cántabro Pedro Díaz de Palacios quien fue el encargado de diseñarlo al igual que el Convento de Santa Madre de Dios situado en el barrio de San Bartolomé. Para habitarlo llegaron doce monjas del convento de Santa Isabel de Córdoba a la orden de la abadesa Marina de Villaseca.

Los inicios de la congregación, como decíamos, fueron en unas casas particulares aportadas por su fundador, Álvaro de Portugal, familiar directo de la Reina Católica, pero no sería hasta el periodo 1588-1595 cuando el arquitecto Pedro Díaz de Palacios levantó un edificio que tiene como centro un claustro principal en torno al cual abren la iglesia, el refectorio, la enfermería, sala capitular y dormitorios. El claustro consta de tres galerías con arcos peraltados sobre columnas de mármol en la planta baja y vanos adintelados en planta alta, mientras que su galería sur comunica con un pequeño patio de arquerías sobre columnas. 


El 31 de julio de 1765, el convento fue destruido en gran parte a causa del fuego ocasionado por la caída de un rayo. En una noche tormentosa se prendió fuego a la parte alta de los dormitorio. Pronto se corrió hacia la escalera principal y la techumbre de otras estancias. En medio de la tormenta las monjas fueron evacuadas hasta el convento cercano de San Leandro.

Un año largo duraron las obras del nuevo edificio que es el que conocemos actualmente con ciertas adaptaciones que se efectuaron en 1850.


En el muro exterior del convento está situada la entrada principal a la iglesia, una puerta adintelada de estilo renacentista-manierista realizada por Alonso de Vandelvira en 1590 rematada con dos columnas que sostienen un dintel sobre el que vemos dos ángeles que sostienen la leyenda siguiente: "SANCTA MARIA ORA PRO NOBIS. SE REN. AÑO DE 1695".

Sobre el dintel nos encontramos una hornacina con la imagen tallada de la Virgen María realizada por el escultor Juan de Oviedo en 1695.


viernes, 12 de mayo de 2017

La fachada del antiguo convento de Santa María de Montesión.




En el número 25 de la calle Feria, a pocos metros de la conocida capilla de Montesión, podemos ver esta fachada que, por su hermosura, no pasa desapercibida. Era la entrada al antiguo convento de Santa María de Montesión.

La señora Mencía Manuel de Guzmán, de la Orden de Santiago, falleció en 1559 y dejó en su testamento fondos para la construcción de un convento y su correspondiente iglesia. El convento fue finalizado en 1601 y fue ocupado por la orden de los dominicos.

La iglesia tiene una planta de cruz griega. La capilla de Monte-Sion fue un añadido posterior en la cabecera del templo. La iglesia fue saqueada durante la invasión francesa de Sevilla. Los dominicos regresaron al convento que, posteriormente, fue víctima de las desamortizaciones. 

Finalmente, terminó siendo propiedad del Colegio de Notarios en 1927. Actualmente no está abierto al público por lo que su visita es difícil de conseguir.

El 27 de agosto de 1964 fue declarado Conjunto Histórico de Sevilla (incluye la anexa capilla de la Hermandad de Monte Sion)


El Archivo de Protocolos Notariales tuvo su sede en el antiguo convento de San José, de los mercedarios desclazos. Ocupó esta sede desde 1869. En 1873 se trasladó al colegio de San Laureano, de los mercedarios descalzos, que se encontraba en la Puerta Real sevillana. Se trasladó al antiguo convento de Monte Sion en 1927.


jueves, 11 de mayo de 2017

La Iglesia de San Vicente de Paúl.




Un amigo del norte que alquiló un apartamento en Sevilla a través de Hundredrooms durante estos días de fiesta me señaló y enseñó esta iglesia moderna a la que haremos referencia hoy y que yo desconocía.

En la trianera calle Pagés del Corro y vecina del monumento dedicado al marinero Rodrigo de Triana, nos encontramos con esta parroquia dedicada al santo francés San Vicente de Paúl.

Los padres paulistas, una congregación que permanece en el barrio desde 1929, se dedican a la atención del templo y sus actividades pastorales en esta iglesia y a capellanías en el Convento de las Hijas de la Caridad.



En cuanto a Hundredrooms (que seguro algunos se preguntaréis qué es) es un portal de alquiler de apartamentos por todo el mundo. Si estáis interesados en Sevilla, este es el enlace: https://www.hundredrooms.com/apartamentos/espana-sevilla/sevilla/





sábado, 6 de mayo de 2017

Una estampa de la antigua Feria de Sevilla.




Aprovechando la clausura esta noche de la Feria de Abril de este año, traemos al blog este azulejo que está situado en la Calle Santa Teresa, en la fachada del establecimiento "Antigüedades Santa Teresa".

El azulejo es obra de Cerámicas Alfaqueque y refleja una típica estampa decimonónica de la feria sevillana, con las casetas alineadas a la derecha de la imagen y la Giralda al fondo. Junto a las casetas se ve un grupo de personas bailando y vestidos con los típicos trajes flamencos.

A la izquierda podemos ver el otro aspecto de la antigua feria, el ganadero, con los pastores cuidando de sus animales recogidos en cercas de madera para su control y su muestra al público.


jueves, 27 de abril de 2017

El busto del Emperador Adriano.



Una de las piezas más importantes de nuestro Museo Arqueológico de Sevilla es este busto del Emperador Adriano que fue encontrado en la cercana Itálica.

Se cree que fue realizado entre los años 135 y 140 de nuestra era, en mármol pentélico blanco esculpido y ayudado de la técnica del trepanado.

La escultura representa un busto de varón en traje militar, erigido sobre sobre un podio con ménsula y basa con molduras cóncavas. Mantiene la cabeza escorada hacia la izquierda, con el rostro barbado y el cabello rizado, dispuesto en bandas onduladas, adquiriendo en la zona de la frente un aspecto de aureola.

Ostenta una gorgona de Medusa en el pectoral, así como un adorno militar por debajo del tahalí que le cruza desde el hombro derecho. Sobre el izquierdo lleva echado el manto imperial prendido mediante una gran fíbula circular.

En la antigua Grecia, una gorgona o gorgoneion era un amuleto que producía terror al mostrar la cabeza de Gorgona, la mítica Medusa a la que Teseo cortó la cabeza. Medusa era el monstruo femenino con serpientes en los cabellos que tenía capacidad de convertir en piedra a todos aquellos que se atrevían a mirarla a los ojos. Decapitada por Perseo, el héroe griego usó su cabeza como arma hasta que Atenea la colocó como protección de su escudo. Así se transmitió por las corazas del Imperio Romano y, por supuesto, de algunos emperadores.

miércoles, 26 de abril de 2017

Una copia de un mármol histórico de la antigua Audiencia de Grados.




Para finalizar con esta serie de post situados en la calle Viriato, hoy traemos este azulejo colocado en el zaguán del número 18 de la calle (el mismo donde podemos ver el armario de Nuria Barrera en estos días).

El azulejo es una copia de un mural de mármol colocado en el patio de entrada del edificio que fue construido para sede de la Real Audiencia de Grados entre 1595 y 1597 y que es más conocido por ser la antigua sede de Cajasol o la Caja de San Fernando. En el mármol queda escrita el momento de la construcción del edificio y el nombre de las personas relevantes en dicha construcción.


jueves, 20 de abril de 2017

La casa natal de Paco Gandía.




Y continuando con la calle Viriato, en el barrio de San Juan de la Palma, sobre la fachada del número 3 de la citada calle nos encontramos con este azulejo donde se recuerda la casa natal del gran humorista sevillano Paco Gandía, cuyo verdadero nombre era Francisco Gómez Gandía.

Recordado por sus chistes de largo recorrido (no hay más que recordar el de los garbanzos)  a los que él, con su sarcasmo habitual, llamaba "hechos verídicos", Paco Gandía nació en esta casa en 1930 y murió a la edad de 75 años en febrero de 2005.


miércoles, 19 de abril de 2017

El armario de Nuria Barrera, en la calle Viriato.




Paseando este Miércoles Santo por la calle Viriato tras ver la salida de la Hermandad de la Lanzada en la vecina Plaza de San Martín, me dirigí como todos los años a disfrutar de los azulejos artísticos que Emilio Pérez y Gracia Fernández colocan todos las Semanas Santas para disfrute de los viandantes. 

Ya estaba advertido de que este año el panorama sería diferente porque esta familia había rizado el rizo, este año tocaba copiar el armario que Nuria Barrera había pintado para el cartel de las fiestas primaverales de la ciudad.


Aquí tienen las imágenes, disfruten de ellas y reconozcamos el mérito que tiene esta familia por permitirnos entrar en su casa para ver esta obra de arte.


martes, 18 de abril de 2017

El Club 375.




Si paseamos por la calle Jimios, seguramente pasaríamos por el número 19 sin darnos cuenta de la existencia un local donde tiene su sede el selecto Club 375. Allá por el año 1959, tal como indica la leyenda sobre azulejo cerámico que reza en el zaguán del mismo, siendo Director General de Banesto Don Pablo de Garnica y Mansí y Director de la sucursal de Sevilla Don Vicente Camacho Fernández, se inauguró esta sede a la que hacemos referencia.

El Club 375 se creó como un club privado para los empleados del Banco Español de Crédito, en un lugar muy cercano a la sede regional que se encuentra an la Avenida de la Constitución.

Dicho club fue fundado por D. Vicente Camacho en los años 50, para la plantilla de Sevilla, contaba con sede social con bar, peluqueria y sala de reuniones, teniamos una cuota mensual de 50 pesetas.
Su primitivo nombre fue "Club 375" clave de la sucursal de Sevilla O.P.  El nombre de Club 375 lo puso D. Vicente Camacho siendo Director de la O.P. tomando la primitiva clave de la sucursal: Sucursal 75 del "300".

Al principio no tenían ni TV, era lugar de charla y reuniones de compañeros, hasta que D. Rafael Zaragoza, Corredor de Comercio regalo una. Además existía un bar que permitía tener cuenta y liquidar a fin de mes. La cuenta mensual era de 50 pesetas.

El Club 375 sigue en activo y entre otras actividades mantiene una caseta en la feria de abril para disfrute de todos los empleados del banco.